domingo, 1 de diciembre de 2013

Harra.

Vino para quedarse
para expandirse por cada cm de mi cuerpo

Gana velocidad.
anida en mi alma y conforme los ataca,
reanima los órganos de mi cuerpo;

la ameba recorre mis entrañas
excitando mis labios, mi cadera, mi piel y mis huesos,
mi sexo y la punta de los dedos.

es mi limaco del sonido

 provocando la fiebre en mis venas
un cortocircuito en el sistema

 la sensación sigue ahí:
perecedera, bella y jodida,
que me hace creer que sigo vivo.




Comienzas a notar que nada es como antes. Que la vida debería ir saltando de sonrisa en sonrisa, y no de arruga en arruga.
Energía. vitalidad. Ganas de comerte este hermoso lugar, sin necesidad de pasarte toda la vida esperando que Él vaya a ti. 
Un día, te levantas, y ves a todos esos seres manipuladores de vidas, que intentan que Tú, vivas la vida que ellos viven. Empiezas a ver mas allá de ellos, mas allá de lo material, mas allá de lo que puedas tener. 
Y te das cuenta de que lo mas hermoso que puedes tener, lleva siendo tuyo desde hace millones de años.

Te alejas de aquello que pueda envenenar tu vida. De todo lo que puede llevar una gota de amargura, una gota que puede contaminar este hermoso lago en el que ahora te encuentras.
Sin necesidad de buscarlo, comienzas a ver con tu mente. A escuchar con tus ojos y tus oídos y a sentir con cada centímetro de tu cuerpo. 
Cesan las preguntas. Las películas mentales se vuelven ahora blanco lienzos para dejar volar tu vida en ellos. 

Empiezas entonces a querer dar. Buscas de todas las maneras que la gente empiece a comprender lo que tu has sentido. Lo que estas sintiendo. 
Sin obligar, pero intentado dejar tu mensaje. Sin buscar la perfección, pero buscando lo impecable. 

Después de todo esto, llega el momento mas bonito de todos, el momento donde disfrutas de cada migaja de este mundo. Los pequeños detalles. La belleza en si misma en este lugar.







¿Quien soy yo para juzgar?
Vivo
pero lo cambiaría todo
tan solo por un poco de paz.




Engaina nazazu beste behin

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